¿Las preguntas queman?

Unos meses atrás me encontré de frente con la pintada que veis en la cabecera de este blog: “La vida no es más que arder en preguntas”. Fue en el barrio de la Macarena, cerca del hospital y de la Facultad de Enfermería donde imparto docencia. Quedé un minuto inmóvil fantaseando con la persona que ocultado en las sombras de cualquier noche y con espray verde pretendía iluminar nuestras mentes. ¿Qué edad tendría? ¿Hombre o mujer? ¿Cómo sería su vida? Saqué el móvil y realicé una foto. Poco después descubrí, con un poco de decepción, que la frase no era original. La autoría pertenecía al dramaturgo Artaud, creador del teatro de la crueldad.

Hace algún tiempo me preguntaron en una mesa redonda en la que participaba si la “Fe” religiosa se encontraba relacionada con la ética. Yo contesté que no existía evidencia científica que correlacionase religiosidad y ética. Ejemplos de lo contrario no son difíciles de encontrar. Aunque sí existen estudios que asocian las prácticas religiosas y la espiritualidad con salud psicológica. Más bien, afirmé, una conducta ética está unida a la flexibilidad mental, una alta tolerancia a la incertidumbre y una sabia aceptación de la ambigüedad de la vida. Es decir, a saber conducirse, como un buen equilibrista, entre los continuos dilemas a los que nos enfrenta la vida sin dogmatismos. Y es importante aclarar que sin dogmatismos no significa sin ideologías o sin creencias. Quiere decir aceptar que la existencia es contradictoria y paradójica.

Siempre he creído que mi misión como profesor tiene mucho más que ver con enseñar a hacer preguntas que con encontrar soluciones. Ello en perjuicio de mis alumnos que siempre me requieren ansiosos la teoría definitiva, la respuesta final y la tecnología que nos revele la verdad de la naturaleza de la mente. Y es que, sí, las preguntas queman. En definitiva, siempre he considerado que el objetivo de un buen docente es enseñar a “arder en preguntas” adecuadamente sin huir al refugio del dogmatismo o del reduccionismo. Pasar de la confusión a la complejidad sin buscar protección en las respuestas fáciles que los vendedores de paraísos ofertan. Y de éstos los hay en todas las disciplinas y profesiones.

La pintada me ha motivado a abrir este blog con el objetivo de ayudarme a formular buenas preguntas relacionadas con mis ámbitos de investigación y docencia, procesos psicológicos y salud mental, pero también con aspectos relacionados con las ciencias sociales y la actualidad. Quizás, quién sabe, os puede inspirar buenas preguntas que os hagan arder…