Caminar y pensar

Hace algún tiempo mi hermano Pedro me pidió que le escribiera una introducción para un proyecto artístico-ensayístico sobre el caminar en el mundo digital titulado”Azul Azufre” Azul Azufre. Fue muy interesante porque me permitió reflexionar sobre la relación entre estas dos actividades, caminar y pensar, en un principio tan alejadas una de otra. Utilizaré aquí parte de mi introducción para convenceros de la importancia de caminar.

Podría parecer que la acción de caminar o pasear es un motivo muy vulgar para tratarse en profundidad. No podríamos estar más equivocados. La acción de caminar es de las acciones más determinante de nuestra forma de vida, incluyendo nuestra forma de pensar. Como profesional del mundo de la salud puedo decir que la velocidad del caminar es un buen predictor de la esperanza de vida. Y no sólo eso, sino que caminar, y el ejercicio físico en general, mejora el rendimiento cognitivo (por ejemplo, la memoria y la eficacia en la resolución de problemas). Todo ello, probablemente, debido a la influencia del ejercicio físico en el riego sanguíneo. No olvidemos que nuestro Sistema Nervioso Central necesita principalmente dos cosas para funcionar, oxígeno y azúcar.

Hay innumerable evidencia de ello. Por ejemplo, los estudiantes que emplean más de 15 minutos al día en caminar a su centro escolar disfrutan de un mayor rendimiento cognitivo que aquellos que no lo hacen, ya sea porque viven muy cerca, usan el automóvil o el transporte público. Incluso, aunque todavía es necesario diseñar investigaciones con más potencia, la prescripción de actividad física como caminar en personas con Alzheimer mejora su memoria y atención, al menos en estados tempranos de la demencia.

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La actividad de pensar implica no solamente nuestro cerebro, ni siquiera sólo nuestro sistema nervioso, sino que envuelve todo nuestro cuerpo. También pensamos con nuestras manos, con nuestros gestos, con el movimiento de nuestro cuerpo. La división cartesiana entre mente y cuerpo (Res extensa y Res cogitans) no ha desaparecido, sino que se ha transformado en una versión más moderna y sofisticada gracias a la influencia de las neurociencias. Antes era espíritu y cuerpo, ahora tenemos el cerebro y el resto. Como si el cerebro no fuera parte de nuestro cuerpo y no estuviera en el mundo y el corazón, por ejemplo, no fuera igual de importante para pensar que el cerebro.

Una de las tareas más monótonas y aburridas del profesorado es vigilar durante los exámenes. Confieso que uno de mis pasatiempos preferidos es observar en secreto al alumnado mientras realiza el examen y no sólo para comprobar que no se copian. Es decir, me gusta mirarlos mientras piensan y resuelven problemas. Los movimientos y los gestos que despliegan son interesantísimos. Algunos mueven las manos como si estuvieran dividiendo o clasificando el espacio, otros gesticulan, señalan, o utilizan sus manos como si se hallasen en medio de una conversación, también son habituales las miradas a la izquierda o al techo. Todo ello sin despreciar, los esquemas, los subrayados y los dibujos, todo ello también suponen movimientos. Con el pasar de los años, he comprobado, aunque no tengo evidencia experimental de ello, que los alumnos y alumnas que más y mejor utilizan su cuerpo para pensar son los que mejor rendimiento obtienen en los exámenes. Alguna vez tengo que poner alguna cámara y diseñar alguna investigación al respecto.

La acción de caminar y las actividades sociales asociadas, como pasear, han ido transformándose con el transcurrir de los siglos radicalmente, aunque como es lógico, no seamos conscientes de estos cambios. De hecho, la idea del paseo, muy asociado al ocio y al turismo, disfruta escasamente de 150 años de historia. Como toda actividad humana el caminar y el pensar no pueden desligarse del contexto cultural y de las herramientas que utilizamos. Por eso, hoy en día es necesario preguntarse cómo lo digital trasforma nuestra forma de caminar,  cómo transforma nuestra forma de pensar y cómo modifica nuestra forma de representarnos lo real y lo irreal. En otra entrada de mi blog he tratado de esta cuestión por lo que no me extenderé en ello. Pertenecen los nativos digitales a un mundo nuevo

El caminar se asociaba en la antigua Grecia con la búsqueda de la verdad. Los espacios de investigación y enseñanza, como el Liceo de Aristóteles o la Academia de Platón, eran espacios abiertos donde esencialmente se caminaba con el maestro y se pensaba en voz alta. La escuela de filosofía fundada por Epicuro en el extrarradio de Atenas sobre el 300 a.c., se denominaba Jardín, en realidad era un gran huerto. ¡Qué gran diferencia con nuestros centros de enseñanza! Aristóteles utilizaba con sus discípulos más avanzados un método de enseñanza mediante el cual se discutía mientras se paseaba, las denominadas acroamáticas. Por cierto, método significa camino en griego. De hecho, palabras asociadas al concepto de pensamiento como “discurso” (cursos significa correr), “discurrir” (correr por varias vías), “investigar” (tras una huella), y alguno más, están directamente relacionados con el caminar.

A veces me he preguntado por qué los psicólogos han adoptado como escenario privilegiado “la consulta” del modelo bio-médico y qué efecto tendría aplicar la conversación terapéutica en movimiento, caminando como los antiguos griegos, y utilizar el paisaje, el contexto físico, como recurso reflexivo. Pienso que la psicología, especialmente la psicología clínica, cuanto más estatus disfruta, más se asemeja al modelo biomédico y adopta su corporativismo, su estado defensivo ante cualquier propuesta alternativa o ante cualquier grupo profesional que se acerque a su ámbito de trabajo. Es curioso, pero cada vez me siento más cómodo trabajando con psiquiatras, con los cuales trabajo desde hace más de una década, y cada vez detecto actitudes más corporativistas y reduccionistas en compañeros psicólogos. A lo mejor, al igual que fue necesario el movimiento anti-psiquiátrico para renovar la psiquiatría es necesaria una anti-psicología. Pero esto, es otra historia.

Para citar la entrada

Saavedra, Javier. (Año, día mes (de la publicación del post)). Caminar y Pensar. Arder en Preguntas. Recuperado día mes, año (que accediste a la información) de:https://arderenpreguntas.wordpress.com/

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