“SYMB”. Síndrome del Hombre y la Mujer Burbuja: Manual diagnóstico

Como algunos de vosotros sabéis estoy viajando frecuentemente a Paris en los últimos meses. La tapadera es un encuentro internacional de expertos en psiquiatría, psicología y medicina forense en la prestigiosa “Escuela Superior de Estudios Sociales”. La verdad es que,  lo confieso porque para dos o tres que leen mi blog no creo que vaya provocar un conflicto internacional, la Organización Mundial de la Salud está celebrando reuniones urgentes ante la epidemia de un síndrome psicopatológico que el Dr. Lindemberg ha denominado el “Síndrome de los hombres burbujas”  (Syndrome of Men-Bubbles) (a partir de ahora me referiré al síndrome por su acrónimo en inglés “SYMB”).

No quisiera alarmaros pero según los últimos estudios epidemiológicos, aquí el trabajo de la Dra. Milner y su equipo de la Universidad de Oxford fue muy explícito, llegaremos a la pandemia en escasamente dos años. Lo característico del “SYMB” es que se transmite no solamente por vía aérea clásica, vamos de boca a boca, si no que las ondas electromagnéticas y por lo tanto todos los medios digitales contribuyen a la expansión exponencial de este síndrome. Este es uno de los rasgos extraordinarios del síndrome. La OMS no quiere hacer pública las evidencias, yo creo que se equivoca en este aspecto, para no provocar el pánico.

El Dr. Patrick Declerck nos advirtió en la primera reunión que lo primero que debemos tener claro es que todos somos vulnerables al “SYMB”. En un principio se pensaba que el nivel educativo y cultural era un factor de protección definitivo ante el síndrome. Sin embargo, un grupo de historiadores de la medicina de la Universidad de Heidelberg liderados por el Professor Hermman Könninger, expuso muy convincentemente en la última reunión que se puede rastrear el síndrome en todas las clases sociales, en grupos ideológicos opuestos y en distintos momentos históricos. Especialmente señalaron una alta prevalencia del “SYMB” en la Alemania de la República de Weimar en los años treinta del pasado siglo que afectaba a todas las clases sociales y todos los niveles culturales. Quizás, aceptaron los colegas de Heidelberg, el nivel cultural enlentece o esconde el proceso de la enfermedad, como en el Alzheimer, pero en un medio de cultivo adecuado el nivel cultural no puede resistir la invasión del “SYMB”.

Hemos trabajado duro para hallar las características diagnósticas del “SYMB” y lograr así identificarlo tempranamente y poder tomar las medidas preventivas necesarias. Para ello hemos recogido muestras de pacientes de diferentes culturas y de distinta fase de afectación: desde el grado 0, pródromos asintomáticos, hasta llegar al grado máximo 4, denominado por algunos colegas como “grado de hipofrontalidad severa con hipertrofia límbica”. A estos últimos los estamos estudiando a la fuerza. Con la máxima urgencia los estamos analizando con las técnicas más diversas. La última fase del síndrome cursa con una hiperactivación del sistema simpático, una importante depresión del sistema inmunológico y una heteroagresividad y autoagresividad exacerbada. Sólo un 30% de los sujetos en fase cuatro fallece, lo cual favorece la expansión de la epidemia.

Recordad que todos somos sensibles a padecer el “SYMB” y que cuando más invulnerables nos creamos más probabilidad existe de sufrirlo. Por lo tanto, atentos a estas características, todas ellas basadas en la evidencia científica.

1)      El paciente de “SYMB” se siente víctima. Esta es una característica esencial. Este sentimiento puede estar basado en hechos reales. Por ejemplo, existe evidencia empírica que la población blanca norteamericana de clase media-baja ha sido perjudicada por la globalización. En los últimos años la mortalidad de los hombres blancos de mediana edad ha superado a la de otras etnias. Pero este sentimiento, que en fases tempranas del síndrome puede considerarse contenido y tamizado por las funciones cognitivas superiores, termina por expandirse y dominar toda la identidad del paciente. El paciente y su grupo de pertenencia se convierte así en una víctima perfecta, la víctima más víctima del universo y nada más. Este sentimiento termina por constituir un complejo delirante paranoide muy vulnerable a cualquier teoría conspiratoria que en la mayoría de los casos resiste el tratamiento con antipsicóticos. Este hecho desaconsejó llevar a cabo la propuesta del Dr. Bluttenberg de la Universidad de Indiana, el cual sugirió medicar a toda la población norteamericana con dosis adecuadas de Haloperidol© +Risperdal© por medio de las conducciones de agua potable.

2)      Como efecto del dominio del posicionamiento de víctima en la identidad de los afectados, otra de las características de los afectados por el síndrome es que tienen miedo, sufren un tremendo terror al futuro y a cualquier cambio. Esta característica de los pacientes con “SYMB” está relacionada con lo que se llama “hipertrofia límbica” o “hiperactivación emocional”. Algunos colegas sugirieron que esta activación emocional era efecto de un crecimiento exponencial de las neuronas de la amígdala y de otras zonas adyacentes, otros, entre los que me encuentro, contra argumentaron con la hipótesis de que era la experiencia de terror la que provocaba la hipertrofia límbica. Una característica de los afectados es la adicción a los mensajes de carácter emocional y a ser testigo de conductas emocionales en otros humanos. El auge y el éxito de programas de masas en TV y en otros medios digitales que exponen abiertamente a seres humanos en continua explosión emocional ya sea negativa o positiva puede ser considerado como una señal de expansión del síndrome. Vulgarmente se ha llamado morbo a esta conducta. Yo he acuñado el término “conducta adictiva a la pornografía emocional”. He construido un instrumento psicométrico que está siendo aplicado a todos los afectados que están en nuestro poder (Addicted Behaviour to Emotional Pornography Scale- ABEPS-69).

3) El síndrome tiene asociado varios criterios diagnósticos de tipo cognitivo. Por ejemplo, los pacientes de “SYMB” padecen una fuerte aversión a la complejidad. Esto hace que reduzcan toda la realidad a relaciones causales lineales rígidas. De hecho, un rasgo muy característico es su falta de flexibilidad cognitiva en la “Prueba de Clasificación de Cartas de Wisconsin”, déficit que comparte con algunas demencias. Está rigidez cognitiva acompañada de la hiperactivación emocional conlleva a una absoluta tendencia a la auto-confirmación de la propias ideas. Los pacientes de “SYMB” solo acudirán a fuentes de información que confirmen sus ideas previas y escaparan o incluso reaccionarán con violencia a cualquier confrontación intelectual. En esto los nuevos medios de comunicación tienen un papel determinante, pues está comprobado que contribuyen a aumentar este sesgo auto-confirmatorio. Todavía más sorprendente, los pacientes de “SYMB” pueden llegar a sesgar sus recuerdos de episodios muy recientes para confirmar sus creencias presentes. Es lo que ha sido llamado “amnesia ideológica auto-confirmatoria”, empezó siendo evidente en el ámbito político pero se ha extendido a toda la población. Algunos sociólogos han denominado a este fenómeno “post-verdad”. Probablemente, relacionado con las nuevas tecnologías de la comunicación se encuentra el criterio diagnóstico que he denominado, ésta ha sido otra aportación mía, “Precariedad semántica disfásica”. Este criterio diagnóstico establece que, curiosamente, el paciente solo puede emitir y procesar mensajes con un número de alrededor de 140 fonemas o morfemas ya sea por escrito u oralmente. Estos pacientes son muy vulnerables a los mensajes cortos con gran carga emocional y pueden ser fácilmente sugestionados. De hecho, la mayoría de los participantes en los foros de las ediciones digitales de los periódicos padecen “SYMB”. Fue el primer lugar donde acudimos a recoger las muestras. Por cierto, si usted ha llegado a este punto de lectura del texto le puedo decir que, por ahora, no padece “SYMB” casi con toda seguridad. Un afectado del “SYMB” no hubiera pasado de un par de párrafos. Este conjunto de déficits cognitivos han llevado a algunos compañeros neurocientíficos a considerar que estos pacientes sufren una grave hipofrontalidad, una disfunción ejecutiva severa y un déficit de los lóbulos frontales mediales. En algunos casos se ha confirmado estos rasgos mediante técnicas de imagen cerebral como resonancias magnéticas funcionales y tomografías por emisión de positrones.

Imagen 1: Estudio de un sujeto en grado 4 del “SYMB” en el que se puede observar daños en la corteza orbitofrontal y dorsolateral del lóbulo prefrontal e hipofuncionalidad en el área de la corteza entorrinal.

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4) En lo que respecta a los aspectos conductuales, los rasgos del “SYMB” son indiscutibles: “autopolarización grupal primaria” y “hiperactivación defensiva aguda”. De hecho, son los criterios que han dado nombre al síndrome mediante la metáfora de la burbuja. En resumidas cuentas, el síndrome supone una respuesta defensiva aguda de todos los sistemas (inmunológico, psicológico, fisiológico…) que cronificada acaba por atacar al propio sujeto y a la sociedad a la que pertenece. La autopolarización primaria hace referencia a la vuelta aguda y acrítica del sujeto a las identidades primarias (religión o nación) y a los rituales y los signos identificativos que le son propios. Evidentemente, esta vuelta a la identidades primarias implicaría una grave polarización y una culpabilización de otras identidades culturales, étnicas o nacionales (recordemos el afectado por el “SYMB” se siente víctima). La “hiperactivación defensiva aguda” no es más que violencia extrema ante cualquier estímulo ambiguo, cualquier confrontación intelectual o cualquier evento que se considere amenazador (el umbral de lo que es considerado amenazador disminuye de forma constante hasta desaparecer en el último grado del síndrome, así todo se convierte en una amenaza).

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Figura 2. Morfología facial de la “Hiperactividad defensiva aguda” de sujetos en fase 2 de “SYMB” obtenidos de distinta edad y sexo hallados en laboratorio por el Dr. James tras exponer a los pacientes a los siguientes estímulos. a) Reacción de un niño ante “episodios de dibujos animados en el que se incluían protagonistas de otras razas” b) Reacción de un hombre infectado de 35 años tras “serle sustraído el móvil durante 15 minutos e impedirle ver el partido del Betis” c) Mujer de 40 años infectada ante “fotografías de la ceremonia de un matrimonio de una pareja homosexual”.

5)     La Dra. Martinez ha hipotetizado que un prion parecido al de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob que puede transmitirse por diferentes vectores y atravesar la barrera hemato-encefálica es el factor etiológico determinante del síndrome. Otros compañeros están trabajando en el hallazgo de marcadores biológicos del síndrome que posibiliten una adecuada medicación. En mi opinión que algunas variables biológicas (activación del sistema simpático, hipofrontalidad…) puedan correlacionar  con el síndrome y que algún tipo de medicación pueda aliviar los síntomas no significa que estos factores biológicos sean la causa del síndrome. El citado equipo de Heidelberg ha demostrado que en determinados momentos históricos la prevalencia del “SYMB” se dispara y que, por lo tanto, parece dependiente de factores históricos y socio-políticos. Estos momentos históricos fueron, por ejemplo, el comienzo de la alta edad media y la desaparición del mundo feudal o, varios siglos después, el desarrollo de las revoluciones industriales que desembocaron en las dos guerreas mundiales.  A este respecto la Dra. Liu-Chan añadió que podemos considerar la revolución digital como otra revolución industrial del mismo parangón que las clásicas y no descarta que suframos otra confrontación de carácter mundial. En estos momentos estamos ensayando un tratamiento extrayendo plasma de afectados de grado 3 que se recuperaron del síndrome, sólo hemos encontrado 30 sujetos, un 5% de los que estudiamos, he inyectándosela a sujetos afectados. Estos intentos se basan en la hipótesis de la existencia de algún virus que no hayamos podido detectar. Todavía es pronto para comentar resultados.

Por último, algunos expertos, en un protocolo secreto, propusieron que los pacientes en grado máximo de “SYMB” sean considerados “INHB” (acrónimo de “Infected Not Human Beings”) y que esté permitida su eliminación como medida de prevención. Señalaron que si un infectado de “SYMB” o un sujeto sano con rasgos de personalidad especialmente dominante se consolidasen en una posición de poder político (recuerden el carácter especialmente explosivo y sugestionable de los afectados) podrían arrastrarnos a una situación de riesgo para la especie. Para ello, arguyeron que en otros momentos históricos fue necesario eliminar grandes cantidades de población para salvar la civilización occidental (por ejemplo Segunda Guerra Mundial). Sus argumentos históricos fueron muy desazonadores y parte del comité alarmando se opuso a la propuesta. Pero sólo fue rechazada por unos cuantos votos. Posteriormente se descubrió que los proponentes estaban afectados de “SYMB”. Fueron aislados e incluidos en el protocolo de evaluación.

Es importante tener claro a este respecto que las personas afectadas de “SYMB” son humanas y aunque difíciles de recuperar consideramos que conservan los derechos humanos reconocidos en las diferentes legislaciones. Termino como comencé, todos podemos ser víctima del miedo si nos encontramos en el contexto adecuado y convertirnos en afectados del “SYMB”. Quien crea en cualquier Dios (o Diosa) que le rece para que nos ayude en la lucha que se aproxima.

Dr. Xavier Saavedra von Triana. Paris, 30 de Enero 2017, 06:66 .

Ecole Hautes Etudes Sciences Sociales

 

 

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2 comentarios en ““SYMB”. Síndrome del Hombre y la Mujer Burbuja: Manual diagnóstico

  1. Ja, ja. Es verdad Loli. Me estaba saliendo muy trágico (aunque realmente tal como estaba escribiendo me daba cuenta que tenía tintes muy realistas), así que pensé meterle un toque cómico para desdramatizar.

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