Brujas, la Inquisición y una académica británica

Anoche vi de nuevo la película de Alex de la Iglesia “Las brujas de Zugarramurdi”. Ni que decir tiene que me parece una película divertidísima. La película me recodó una anécdota, creo que también divertida, que me pasó hace unos años relacionada con las brujas y la inquisición que merece ser contada.

Me encontraba participando en un congreso internacional en la ciudad de Nottingham. El congreso versaba sobre la relación entre la “locura” y la “literatura” y abordaba aspectos muy extensos: representación de la enfermedad mental en distintos momentos históricos, relatos en primera persona de enfermos, la literatura como terapia, la locura en la ficción, etc. La diversidad de los participantes dibujaba un cuadro un poco excéntrico: Entre los participantes teníamos a una persona que había sido poseído por un demonio y había sido exorcizado con éxito por medio de un ritual ancestral, presentaba una comunicación en el congreso; algunos pacientes y familiares que contaban su lucha contra y con la enfermedad; escritores y escritoras, algunos de bastante prestigio en el mundo anglosajón, artistas, músicos y académicos y clínicos. Nada más faltaba… Iker Jiménez. Aparte de un filólogo de la Universidad de Cádiz, con el cual tengo amistad desde entonces, no había nadie más del sur de Europa.

Fui invitado a la cena de gala del congreso y me senté en la misma mesa junto al coordinador del congreso, el ex poseso y algunos reconocidos académicos y académicas. Una clínica, psiquiatra o psicóloga británica, no recuerdo ahora, de unos cincuenta y tantos años entabló conversación conmigo. No sé cómo comenzamos a hablar de la Inquisición Española. Yo le dije que desayunaba a menudo encima de unos de los primeros tribunales de la Inquisición en España, el Castillo de San Jorge en Triana, Sevilla. Ella pareció conmocionada por mi naturalidad y se preguntó si ella podría desayunar, o llevar a cabo cualquier acto de la vida cotidiana, en el mismo lugar en el que se había torturado a muchas personas. A mí me encanta la historia de la inquisición y leído bastante al respecto así que no me importó profundizar en la cuestión. Rápidamente me percaté que la ínclita clínica era víctima de los tópicos sobre la inquisición: Los españoles inventamos la inquisición (mucho antes de fundarse la Inquisición Española existían los tribunales inquisitoriales papales y episcopales, sin contar las actuaciones de los consejos civiles) y sólo existió en España y en sus dominios (como si a Servet lo hubiera quemado Torquemada y no Calvino), la Inquisición Española era especialmente cruel con sus ajusticiados (como si los reinados del norte de Europa, ahí tenemos la Torre de Londres, y sus Iglesias protestantes no aplicaran la tortura y no llevasen a cabo sus limpiezas étnicas y religiosas).

Evidentemente, estaba de acuerdo en el carácter inhumano y represor de las prácticas de la inquisición, pero la ignorancia unida a cierto aire de superioridad me estaba haciendo arrepentirme de haber iniciado la conversación. Ya llevaba varias copas de vino, lo cual puede explicar en parte mi reacción posterior, y me estaba cansando del tono moralista de la señora. Cerca del postre, la señora se quejó de las matanzas de brujas, las cuales eran expertas curanderas y precursoras de la medicina, ejecutadas por la Inquisición Española. Fue la gota que colmó el vaso. Poseído por el espíritu del Conde Duque de Olivares, me levanté de la mesa repentinamente, arrojé con desprecio la servilleta sobre la mesa y dije en voz alta algo parecido a esto:

– ¡Señora mía, me está insultando!¡Nosotros no quemamos a brujas!¡Solo nos ocupamos de protestantes herejes y conversos! Las brujas se la dejamos a ustedes. ¡Los anglosajones!- intenté darle a esta última palabra un tono burlón y sarcástico en mi mal inglés.

El ex-poseso casi se cae de la silla del susto. La mayoría de los presentes, tras unos segundos de silencio, comenzaron a reírse. El teatro en el Reino Unido es fácilmente entendido. Yo sonreí y aseguré que estaba bromeando. Intenté explicar a mi interlocutora que entre los siglos XVI y XVII en España y sus dominios se quemaron cincuenta y tantas supuestas brujas y algunos pocas menos en Italia y Portugal. En ese tiempo, los tribunales civiles condenaron a más de 100.000 brujas en Europa, siendo quemadas aproximadamente 50.000. Principalmente en Alemania y Francia, pero también en Inglaterra y Escocia. Y ¿Cuál es la razón de esta condescendencia con la brujería en España? Pues en gran parte, gracias a la Inquisición Española. En ocasiones, eran incluso los acusados por los tribunales civiles, supuestas brujas y brujos, los que apelaban a la Inquisición, la cual disponía de procedimientos legales, injustos desde luego, pero procedimientos legales al fin y al cabo, para intentar defenderse. No sé si conseguí convencer a mi interlocutora, al menos parcialmente, de que su visión estaba sesgada.

Aquí merece la pena recordar el famoso proceso de brujería de Zugarramurdi y al papel de un inquisidor, Salazar y Frías, que supuso un punto de inflexión en la política de la Inquisición Española contra las brujas. Una historia digna de una superproducción cinematográfica. Todo ello lo sabemos gracias a un investigador danés, Gustav Henningsen, que descubrió hace más de cuarenta años en el Archivo Histórico de Madrid los papeles del inquisidor Alonso de Salazar y Frías. Lógicamente a este punto de erudición no llegué con la citada señora. El alcohol no nos lo permitió.

A principio del siglo XVII una epidemia de asesinatos, sucesos extraños, desapariciones, etc. asoló el valle de Baztan, Navarra. El pánico se desató cuando María de Ximildegui, una joven de Zugarramurdi, se declaró bruja y delató a decenas de compañeras. Rápidamente las delaciones se dispararon en todos los sentidos. En definitiva, los habitantes del valle comenzaron a acusarse unos a otros. Algunos de los acusados por los inquisidores y las autoridades locales recurrieron al Santo Oficio.

monjes

Alonso Becerra Holguín, Juan del Valle Alvarado y Alonso de Salazar y Frías fueron designados como inquisidores del proceso. Muy pronto empezaron las controversias entre los tres ya que el tercero se mostraba mucho más escéptico sobre las pruebas y las declaraciones recabadas. Aunque Salazar y Frías consiguió que algunas personas fueran absueltas o sus condenas rebajadas finalmente se celebró el auto de fe en Logroño en el año 1610 los días 6, 7 y 8 de Noviembre. De más de los 300 investigados cincuenta y tres fueron condenados, seis quemados y cinco quemados en efigie puesto que ya habían muerto. Salazar no quedó satisfecho, incluso existen pruebas de que se sentía culpable por no haber hecho lo suficiente y haber firmado la sentencia.

La Suprema (órgano máximo del Santo Oficio) encargó de nuevo al inquisidor Salazar, apoyado por el teólogo Pedro de Valencia, que venía años afirmando que el problema de las brujas era más social que teológico, una revisión sobre el proceso de Zagarramurdi. Salazar visitó, con la oposición de los inquisidores y autoridades locales, exhaustivamente toda la zona, entrevistó a más de 1500 personas, inclusive acusados de brujería. Analizó concienzudamente todos los fenómenos paranormales, vuelos, relaciones carnales con el diablo, etc. Su informe final de unas 5000 páginas es uno de los primeros ejemplos de la ciencia forense (análisis de laboratorio, peritaje psicológico, etc.). Este inquisidor demostró que los casos de brujería que se juzgaron eran falsos y producto de la enfermedad mental, del pánico, las creencias populares, la ignorancia, problemas sociales y del contagio psicológico.

Salazar escribió en su informe:

“Cometimos culpa el tribunal… [al no reconocer] la ambigüedad y perplejidad de la materia. Cometimos [defectos] en la fidelidad y recto modo de proceder… en que no escribíamos enteramente en los procesos circunstancias graves… ni las promesas de libertad que les hacíamos… y otras sugerencias para que acabasen de confesar toda la culpa que queríamos, reduciéndonos nosotros mismos a escribir sólo para llevar mayor consonancia de hacerlos culpados y delincuentes. Tanto que también por esto dejamos de escribir muchas revocaciones”

La Suprema el 29 de agosto de 1614, aceptó el informe de Salazar haciendo suya las medidas que sugería. Se retractaba del Auto de Fe, aunque no pedía perdón, y tomaba medidas para que en adelante no se cometieran esos errores. Entre otras medidas se recomendó no hablar de brujería en las parroquias, retirar los sambenitos de lugares públicos, en definitiva cortar la transmisión de la superstición.

“No hubo brujos ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a tratar y hablar de ellos”.

A partir de ese momento muy raramente se volvió a quemar a una bruja en España. El impacto de estas instrucciones del máximo órgano de la Inquisición Española en Europa fue importantísimo. Se empezó a poner en tela de juicio el hasta ahora sagrado manual contra las brujas el “Malleus Malleficarum” publicado en 1486 por dos dominicos alemanes, Kramer y Sprenger. Sin lugar a dudas, el informe de Salazar y Frías influyó en la Constitución “Omnipotentis” del papa Gregorio XV, publicada en 1623, en la cual se suavizan los procesos contra la brujería. En la Europa protestante, y más aún en las colonias de Norteamérica, todavía faltaba mucho para que se llegara a esta situación. Salazar y Frías, aunque era inquisidor, es uno de los personajes de nuestra historia de los que sentirse orgullosos. El 9 de enero de 1636 fallecía, probablemente en Madrid, el inquisidor “abogado de las brujas” Alonso de Salazar y Frías, como miembro del Consejo de la Suprema y General Inquisición y como canónigo del Cabildo de Jaén.

Alonso_Salzar_y_Frías

Para saber más:

Caro Baroja, J. (1997) Las brujas y su mundo. Alianza Editorial. Madrid.

Henningsen, G. (1980).The Witches’ Advocate Basque Witchcraft and the Spanish Inquisition (1609-1614), Reno, University of Nevada Press, 1980 Versión española: El abogado de las brujas: Brujería Vasca e Inquisición. Madrid, Alianza, 2010.

Para citar la entrada
Saavedra, Javier. (2017, 15 agosto). Brujas, la Inquisición y una académica británica. Arder en Preguntas. Recuperado día mes, año (que accediste a la información) de: https://arderenpreguntas.wordpress.com/

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