Psicología DADA o cómo acabar con la psicología académica

Hace algún tiempo acudí a la defensa de una tesis y llegué a la triste convicción de que la psicología académica se encuentra en franca decadencia y que lo mejor que podemos hacer, para ahorrarle sufrimiento, es rematarla. Rematarla y esperar a que renazca en otro lugar y en otro momento libre de tanta vacuidad e insignificancia. No sería necesario utilizar un método cruel como el estrangulamiento, no sería nada personal. Lo haríamos por el bien de la razón crítica, cuyo templo es la Universidad, y que la psicología se ha empeñado en destruir. Un pelotón de fusilamiento en ejecución pública bastaría.

La cosa pintaba bien. La doctoranda brillante y el tema muy interesante. No daré más detalles para que no pueda ser identificada. La defensa se produjo con eficacia y soltura. Sabía de lo que hablaba. Como tesis doctoral me pareció más que aceptable. El formato de presentación era por artículos. Tres artículos formaban parte de la tesis. La doctoranda se preocupó especialmente de dejar constancia de los factores de impacto de cada una de sus publicaciones en su presentación. ¿Un recurso retórico para fundamental la calidad de su tesis? Los objetivos, la metodología y los análisis me parecieron valiosos y correctos. Sin embargo, la discusión de los mismos y la elaboración de las conclusiones me parecieron demasiado escuetas, sin brillo, sin riesgos. Como suele ser habitual, poca complejidad, poca profundidad teórica para una tesis. ¿Tanto número y tanto artefacto estadístico para, por ejemplo, concluir que los pacientes más graves tienen menos calidad de vida? (este ejemplo no se corresponde con los hechos reales). A pesar de todo, no era nada grave, la doctoranda parecía solvente y seguro que el tribunal en sus intervenciones sabía sacar jugo intelectual a la tesis y a la doctoranda. Y el tribunal… ¡Oh el tribunal….!

El primer miembro del tribunal vino a decir que teniendo en cuenta el prestigio de los directores y al hecho de que la tesis se presentara en formato de artículos publicados poco tenía que decir. Desplegó una serie de halagos al trabajo e hizo una pregunta general que podría servir tanto para esa tesis como para otra de física cuántica. La típica pregunta comodín. Siguiente. La segunda miembro del tribunal alabó el trabajo y el tiempo empleado en la publicación de tres artículos y realizó un par de comentarios. No llevábamos ni 30 minutos de intervención del tribunal, incluyendo las respuestas de la doctorando. A ver… el siguiente…. Éste sujeto literalmente afirmó lo que sobrevolaba todo el tribunal: “Si los revisores de tres revistas tan prestigiosas han dado el visto bueno a su trabajo yo no tengo nada que criticar, como no critique su peinado”. Risas generalizadas… Y a mí me dieron ganas de tomar la Bastilla. Y ganas me dieron de levantarme y gritar un exabrupto. Seguro que sería un buen hombre y buen profesional, pero esa frase se merecía un exabrupto.

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Yo pregunto, ¿en ese caso, por qué no concedemos automáticamente el doctorado a todos aquellos que publican tres artículos en revistas de impacto? Incluso podríamos coleccionar los doctorados como coleccionamos ahora nuestras publicaciones para conseguir sexenios de investigación u otros méritos. Padecemos una articulitis aguda que no es muestra más de una cosa: POBREZA INTELECTUAL. Bueno de dos cosas, pobreza intelectual y miedo… Miedo a no estabilizar nuestro puesto, a no conseguir una plaza o un mérito, a que no nos otorguen un proyecto. Además, si concedemos a las empresas privadas, editores y a los revisores el poder de conceder doctorados (total, la agencia de acreditación ya les dio la facultad de decidir nuestras carreras profesionales) nos podríamos ahorrar algunos actos académicos insulsos y vacíos, que sólo sirven para adular a los doctorandos y doctorandas, y las dietas del tribunal. Y sobre todo, nos ahorrará el compromiso de leernos las tesis y así tener más tiempo para publicar artículos insulsos.

Yo os pregunto, sobre a todos a vosotros compañeros y compañeras. ¿Acaso una tesis se puede reducir exclusivamente a tres o cuatro artículos? Una tesis, en todo caso, sería además la integración y la discusión, la reflexión crítica producto de esos trabajos. ¿Los revisores son infalibles? ¿Una tesis publicada no se puede criticar? ¿A qué punto de estupidez estamos llegando? El virus de la articulitis, como era de esperar, ha terminado de infectar uno de los espacios donde todavía se podía pensar tranquilamente: Los tribunales de tesis. Espacios donde compartir y construir conocimiento tranquilamente con colegas durante tres o cuatro horas. ¡Qué escándalo! ¡Gente pensando en voz alta! ¡Vamos a acabar con esos espacios! La tesis en cuestión no llegó a dos horas.

Para más inri, una de los miembros del tribunal realizó una alabanza de las tesis por artículos ya que las antiguas tesis de 500 páginas, de las que ella había sido testigo, no eran más que una tapadera de la falta de calidad. ¿Acaso la complejidad de los artefactos estadísticos y la abundancia de los datos no pueden esconder al mismo tiempo la más pura inanidad e incompetencia? Me rio yo del uso de las ecuaciones estructurales y otras chorradas puestas de moda con las cuales como la plastilina puedes modificar tus resultados. Y que conste que justamente ahora estoy utilizándolas… ¡Venga ya! ¡Anda que no hay pamplinas en la psicología hoy en día! Podría hablar también del uso que se da también en ocasiones a las imágenes cerebrales, pero lo dejo para otro día.

Para ser justos, el único que se salvó del tribunal fue el miembro que no era español. Este casi pidió disculpas por ser ligeramente crítico y por hacer más de tres preguntas que no eran simplemente aduladoras. Incluso dijo que, aunque sabía que en España no se estilaba referirse a las páginas de la tesis en las intervenciones, lo iba a hacer. ¡Qué vergüenza! claro si no te la lees… A la cuarta pregunta, al decir que era la última, unas risas condescendientes se levantaron entre el público y el tribunal… Aviso, quién me invite a un tribunal que sepa que voy a emplear al menos 30 minutos de preguntas, críticas y reflexiones sobre el trabajo del doctorando/da y sobre el tema en cuestión. A lo mejor el doctorando/a lo pasa mal… Pero es lo mínimo que se merece, la atención y las críticas del tribunal. Y en el caso de que la tesis esté construida por artículos… Seré especialmente incisivo. El que avisa no es traidor.

Sí, sí, muchas críticas a las pseudo-psicologías, críticas a la que me uno, pero, ¿acaso los doctores que formaban el tribunal, al renunciar a su función crítica, no eran pseudo-doctores?

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Sí, es triste pero la Universidad ya no es fuente de conocimiento. Los colegios profesionales tampoco ayudan, solamente preocupados por la normalización legal y las acreditaciones de sus subgrupos. Los psicólogos vamos a necesitar una acreditación para ir al servicio y desahogar nuestro estómago. Hoy en día el conocimiento hay que buscarlo en otro sitio. La burocracia inútil, la presión por publicar, el miedo ante las acreditaciones, la uniformidad ante las exigencias editoriales, las prisas, los políticos ignorantes, el ruido y la furia… están acabando con lo único que importa, con lo único que es peligroso…. La capacidad de pensar en voz alta.

Quizás es el momento de fundar una anti-psicología, como en un día la tuvo la psiquiatría, pero para ser más positivo, sugiero un nuevo término, la psicología DADA, sí…

¡La psicología académica ha muerto! ¡Viva la psicología DADA!

 

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