México

Hace tiempo que quiero escribir algo sobre mi viaje y estancia en México el pasado agosto y septiembre. Y antes que el tiempo vaya desdibujando algunos de mis recuerdos, lo voy a hacer. Sé que suena a tópico decir que fue algo más que un viaje, pero lo fue así por una razón. Tuvimos la suerte, mi mujer y yo, de convivir íntimamente con amigos mexicanos que son más bien familia y charlar y convivir sobre lo divino y lo humano. También conocimos otras zonas aparte de Ciudad de México, como Guanajuato, Puebla, Oaxaca… Y bueno, experimentamos un terremoto de 8.1 en la escala Richter. Voy a describir tres episodios significativos que creo que ejemplifican la experiencia y terminaré con una reflexión general sobre la relación entre México y España.

Episodio I
Habíamos tomado uno de los minibuses destartalados y abarrotados que se dirigían de Coyoacán a San Ángel, dos de los barrios más especiales y sugerentes de Ciudad de México. Atravesábamos una avenida inmensa de cuatro o cinco carriles atestada de tráfico. El ruido de los automóviles, muchos de ellos con motores antiquísimos, era ensordecedor. El olor a gasolina, que entraba por las dos aberturas que hacían de compuertas del minibús era muy punzante. El minibús estaba atestado y alguna gente se reenganchaba con medio cuerpo fuera. Nosotros nos encontrábamos de pie, apretados, al final del autobús. Aunque estaba al lado de una ventana, veía poco la calle porque mi cabeza casi tocaba el techo. Los pasajeros que entraban por detrás pasaban el importe del billete al conductor gracias al resto de viajeros los cuales transportaban el dinero, de mano en mano, por encima de sus cabezas y traían la vuelta. Delante nuestra hablaban una lengua precolombina. Es difícil, pero ¿pudo ser naualht?
Un joven con las mamicrobusnos sucias, como recién llegado de trabajar en el campo, entró en el autobús por la puerta de atrás. Llevaba una guitarra a la espalda. Sacó la guitarra y se puso a cantar mientras que el autobús daba tumbos. Todavía no sé cómo pudo ponerse a tocar haciendo contorsionismo en medio esa amalgama de seres humanos. De pronto se hizo el silencio en el bus. La voz firme y dulce del joven contrastaba de una forma milagrosa con el furor que gobernaba la ciudad. Violeta Parra, Silvio y algunos cantautores que no conocía. El joven, solemne y respetuoso, anunciaba brevemente cada una de las canciones. Todo el mundo guardo un silencio, como cuando se entra en una iglesia, que transformó el momento. Fue emocionante.
Sí, Ciudad de México es monstruosa (también en el sentido positivo). Una ciudad difícil para vivir. Pero al mismo tiempo es una ciudad con una gran sensibilidad ante la vida y la muerte, posiblemente porque conoce bien esta última. Su diversidad cultural es apabullante, difícil de imaginar. Pudimos visitar numerosos yacimientos arqueológicos de culturas precolombinas: Teotihuacán, Templo Central… La riqueza y autenticidad de sus barrios es extraordinaria: Churubusco, Coyoacan, San Ángel, incluso Tepito, etc. Disfrutamos de gran número de librerías muy especiales; cafés, como el café Habana, donde Bolaño se reunía con el grupo de los infrarrealistas, se comprende que sea una ciudad muy literaria; sus museos, no sólo el Antropológico, son todos de gran calidad; salas de conciertos, descubrimos la espectacular sala Nezahualcóyotl de la UNAM, el Centro Nacional de las Artes donde disfrutamos un estupendo “El Enemigo del Pueblo” de Ibsen gracias a nuestros amigos. Fuera de Ciudad de México, en Guanajuato nos encantó el cariño de toda la ciudad por su Universidad y el aprecio a Cervantes y a su famoso festival cervantino.

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Gradas de la plaza de la ciudad de Guanajuato donde se inició el Festival Cervantino

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La Avenida de los Muertos de Teotihuacan desde la Pirámide de la Luna (la Pirámide del Sol en el fondo)

Episodio II
Después de un viaje en coche muy entretenido de varias horas llegábamos a las afueras de Oaxaca. Digo entretenido, por el paisaje, la conversación y la propia conducción. Muchas autovías no disponían de dos carriles en la misma dirección, tan sólo de un carril especialmente ancho que permitía, cuando el automóvil o el camión que iba delante se apartada, adelantarlo por en medio. No era fácil acostumbrarse a adelantar a 100 Km/h a un gran camión de decenas de metros pasando por el medio de dos vehículos cuando era otro tráiler el que venía de frente. Aunque iba de copiloto instintivamente pisabas el freno imaginario. Al quinto o sexto camión que adelantamos me percaté que era normal. Independientemente de las condiciones del tráfico y del respeto de las normas, creo que lo mexicanos son unos maestros de la conducción.
Al llegar a Oaxaca entramos por los habituales suburbios repletos de infraviviendas. Paramos en un semáforo y nos encontramos con el gran cartel que podéis ver en el que se advierte a los “rateros” con la soga de una horca.

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Afueras de la ciudad de Oaxaca

Una de las cosas que siempre tienes en cuenta cuando se viaja a México es la seguridad. Y no es ninguna tontería. Desde luego no es que haya peligro en todo momento. Nosotros viajamos a solas varias veces y recorrimos parte de Ciudad de México y nunca sentimos un gran peligro. Pero la inseguridad es evidente, siempre hay historias próximas de asaltos, robos e intentos de secuestros. De hecho, nuestros amigos y su familia habían sufrido días antes de nuestra llegada algunos asaltos. Es normal, que los primeros días no nos quisieran dejar a solas. La prensa ayuda a la sensación de miedo con un estilo no sólo sensacionalista sino grotesco.

Al llegar a México algunos amigos, irónicamente aunque con un trasfondo de crítica, me decían bienvenido al tercer mundo. México no es el tercer mundo. Es obvio. Pero es evidente que algo falla. La desigualdad salta dolorosamente a los ojos. Personas trabajando hasta los setenta y mucho años en multitud de pseudoempleos, desde meterte la compra en las bolsas en el supermercado, hasta señalizar las obras, reparar los baches o en innumerables puestos de comida ambulantes. Cuando se producía un atasco inmediatamente aparecían los vendedores entre los coches. Las colonias de infraviviendas de millones de personas en las colinas a la salida de ciudad de México contrastan con los barrios elegantes de casonas rodeadas de alambradas y cámaras como si existiera un estado de guerra. Los baches son socavones y o no se reparan o tardan meses en hacerlo. La escena de los guardaespaldas recogiendo con grandes todoterrenos con los espejos tintados a los niños uno a uno de los colegios elegantes parecía de película.

Tuve la sensación que el funcionamiento del país es de tipo corporativista, es decir, cada grupo de poder defiende sus interesas hasta las últimos consecuencias, sindicatos, grupos profesionales, funcionarios, policía, grupos políticos… Si tienes la suerte de pertenecer a un grupo poderoso puedes beneficiarte y si hay cierto equilibrio incluso puedes vivir cómodo, pero lo normal es que las luchas de poder impidan gobernar el país. Mientras tanto las cuestiones esenciales en todo estado quedan en el aire (vivienda, sanidad, educación, protección social, infraestructuras…) y los grupos más desfavorecidos tienen que sobrevivir, buscar otras lealtades y ahí aparece el narco y la delincuencia generalizada. Nadie se cree al estado. No existe, o muy poco, el concepto de lo público. No nos olvidemos que el narco es una institución con gran poder simbólico. En algunos lugares, me dijeron, que invierte más que el estado.

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Pasaje natural de Hierve el Agua en la Sierra Oaxaqueña

Con la familia Oaxaqueña de nuestros amigos visitamos “Vierte el Agua” un lugar realmente mágico en la sierra. También visitamos Monte Albán, la capital zapoteca a más de 1000 metros de altura, más humilde que Teotihuacan, pero igual de impresionante y además sin turistas y también Mitla, otra ciudad precolombina. Fuimos a tomar mezcal y visitamos algunos pueblos y mercados auténticos en los alrededores de Oaxaca. También nos quedamos boquiabiertos con la Iglesia y Museo de Santo Domingo en la misma capital.

Episodio III
Una mañana nos sorprendió durante la cena un altavoz: ¡Aviso de sismo! ¡Aviso de sismo! La amiga que nos acogía en su casa nos advirtió con toda tranquilidad que si queríamos bajar a la calle, teníamos unos 40 segundos. Bajamos con rapidez, pero sin excesiva urgencia. Nos encontramos con algunos vecinos en las escaleras. Algunos de ellos nos advertían que no sentían nada y dudaban que fuera a pasar algo habiendo pasado ya 30 segundos. Efectivamente, tras esperar en la calle unos minutos todos volvimos a nuestras casas. Los medios anunciaron que había ocurrido un error en el sistema de anuncio de terremotos que cubría la ciudad de México. Las bromas no tardaron en llegar en medio de las críticas por el susto.

Justo 25 o 26 horas después, cuando ya estábamos durmiendo sonó de nuevo la alarma. Salí disparado de la cama y nuestra amiga nos dijo con los ojos casi cerrados que hoy no bajaba. Seguíamos hablando cuando el suelo empezó a temblar. A los pocos segundos estábamos bajo el dintel de la puerta de entrada. El movimiento se fue agudizando, y algunos objetos empezaron a moverse ostensiblemente. Los cuchillos y los platos sonaron y una sensación extraña de cierto mareo y desequilibrio nos invadió. El movimiento de las lámparas era sobrenatural. ¡Todo el edificio se estaba moviendo! Vi la cara de susto de nuestra amiga, que vivió el terrible terremoto de los 80s, y nos dijo que rezábamos. La situación era grave. Tras un par de minutos de altibajos en la intensidad de los movimientos el terremoto se fue apagando hasta que desapareció completamente. Inmediatamente se comenzaron a oír los helicópteros que sobrevolaban la ciudad para comprobar daños. La televisión anunciaba que los daños habían sido pequeños en ciudad de México pero que más al sur Oaxaca y Chiapas había muertos y edificios colapsados al tiempo que advertí de las próximas replicas. Esa noche no dormimos, nuestra amiga mexicana sí, y en la madrugada bajamos a la calle para comprobar donde situarnos rápidamente en caso de un nuevo aviso. Según nos explicaron en caso de terremoto los postes eléctricos y telefónicos que recorren toda la ciudad son peligrosos por lo que hay que elegir bien donde resguardarse. Tras estudiar un poco la calle encontramos un lugar seguro y pasamos casi toda la madrugada viendo las noticias. A la mañana siguiente tenía una conferencia en Iztacala, una sede dela UNAM, cuando muerto de sueño habíamos iniciado el largo recorrido hacía Iztacala nos anunciaron que el rector había suspendido todas las actividades académicas. Casi que lo agradecí. Pudimos dormir un poco en la mañana.

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Los alumnos/as y colaboradores/as de mi amigo Prof. Juan José Yoseff tras un seminario en Iztacala una semana después del terremoto.

Unas semanas más tarde volvíamos a España. Nada más aterrizar en Sevilla el 19 de Septiembre nos enteramos del nuevo terremoto en México mientras visitábamos a la familia tras el viaje. Las humaredas de polvo en las imágenes aéreas auguraban diversos colapsos y centenares de muerto. Por pocas horas no nos pilló este segundo terremoto en el aeropuerto. Los momentos difíciles son los que hacen aflorar el carácter de los pueblos. Y nosotros pudimos comprobar el coraje, la templanza y la solidaridad de los mexicanos. Especialmente tras el segundo terremoto miles de ciudadanos se movilizaron y organizaron para aliviar las condiciones de los damnificados. Es cierto, que el estado se mostró incapaz en gran parte de satisfacer las necesidades del país, pero el gesto de solidaridad es esperanzador.

IV
A menudo hemos discutido sobre la imagen que en México se tiene de España y viceversa. Es evidente que España está muy presente en México. Yo diría que mucho más que México en España, aunque tengamos un gran cariño por este país. Creo que, junto con Cuba, México es el país de Latino América al cual se le tiene más afecto en España. Las costumbres, las tradiciones, los artistas, los símbolos del país son fácilmente identificables en España. Cuando uno viaja allí, tiene la sensación de que no hay 10.000 km de distancia, especialmente si se es andaluz, ya que tenemos algunos rasgos lingüísticos similares. La razón de la presencia de España en el imaginario de los mexicanos es que su identidad está construida por oposición a la identidad española, como es lógico por otra parte. Yo diría que existe un fuerte sentido patriótico en México, en algunos casos envidiable, que nosotros en general no tenemos. Es curioso, como en este último año ha existido una efervescencia de los símbolos nacionales españoles por oposición al independentismo catalán. Todo nacionalismo necesita su contraparte. Patriotismo yo diría un poco ramplón y creo que temporal. Pero esta es otra historia.
Tuvimos la suerte de vivir las fiestas patrias y conocer la dramática y sangrienta historia de la independencia de México. Que el impulsador de la independencia, el Cura Hidalgo, proclamara el movimiento de independencia, 16 Septiembre 1810, en nombre de Fernando VII Rey de España y que el primer emperador del México independiente fuera un antiguo general realista, Iturbide, son ejemplos de que el proceso de independencia fue extremadamente complejo y paradójico. Las élites que promovieron la independencia de México eran criollas, de formación, origen y cultura española. Es cierto que existen unas profundas raíces pre-colombinas en la diversidad cultural de México y que algunos de estos grupos indígenas participaron en la guerras de independencia (muchas veces como carne de cañón). Pero el Estado Mexicano no es el sucesor del estado Azteca. Cuando Hernán Cortés arribó a las costas de Veracruz, México no existía. De hecho, Cortes se alió con los pueblos subyugados por los Mexicas para sus conquistas y realizar sus tropelías. Tampoco existía España cuando Tarik llego a las costas de Andalucía. Ni tan siquiera existía cuando se inició la mal llamada reconquista. Todo Estado necesita sus mitos fundacionales. Por todas estas razones, la relación del pueblo Mexicano con España y sus símbolos es de afecto-rechazo. Lo esencial y con esto termino es que en todo momento he tenido la sensación que somos pueblos hermanos o primos-hermanos. Si viajáis a México lo comprobaréis.

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En el Zócalo con nuestros amigos el día antes de la vuelta a España

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1-O: ¿Necesita España un terremoto como el de México para acabar con tantas estupideces?

El trágico terremoto del 19 de Septiembre que ha asolado ciudad de México y otras regiones del país aconteció poco después de que aterrizara en Sevilla procedente de aquella ciudad. Habiendo vivido el terremoto del día 7 de Septiembre, que dejó más de 90 muertos más al sur, en las zonas de Oaxaca y Chiapas, me invadió una gran preocupación y solidaridad por los amigos mexicanos, casi familia, que había dejado allí horas antes.

Aquí, en la dolorida España, me encontré con otro terremoto, éste de carácter político. Si el terremoto de México fue producto de la fricción entre la Placa de Cocos y la Placa de Norteamérica, ambas pertenecientes al mismo continente, el terremoto de España es producto esencialmente de la fricción de dos placas que pertenecen a la misma familia: la placa del PP y la placa del partido de la burguesía catalana: PdeCAT (antigua Convergencia). Es cierto que hay otros protagonistas y que hay una faceta legal muy importante, pero los dos grupos políticos son esenciales para entender la génesis de la situación.

Antes de envolvernos en l1329344369_936849_1329344498_noticia_normal[1]as banderas respectivas que nos tienen asignadas, hagamos historia. En 1996 José María Aznar fue apoyado por el PNV y CIU. El acuerdo del hotel Majestic posibilitó que Pujol, gobernara tranquilamente Cataluña, se supone que ya estaría robando a todos los catalanes, y Aznar gobernar España. Eran los tiempos en los que estaba bien hablar catalán en privado. Si echamos un vistazo a los porcentajes de voto en común tanto en el parlamento español como europeo en las últimas décadas entre PP y CIU nos llevaríamos una sorpresa, el porcentaje es significativamente alto.

Luntitledas alianzas entre el PSOE y CIU también son llamativas. ¿Quién ayudó a fracasar la querella que los fiscales José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo elaboraron en mayo de 1984, contra el consejo de Administración de Banca Catalana, incluido su vicepresidente ejecutivo, el mismísimo Jordi Pujol, entonces presidente de la Generalitat?: Felipe González y el PSOE de entonces. ¿Quién apoyó a Felipe González cuando perdió la mayoría absoluta en 1993? Los nacionalistas catalanes. El propio diario el PAÍS anunciaba la paralización de la querella el 19 de Mayo de 1984: “no sabemos dónde ni quién la parará [la querella], pero estamos seguros de que no seguirá adelante”.

Podríamos seguir… De cualquier forma, todos estos datos se pueden encontrar fácilmente en las hemerotecas, en internet, procedentes de diversas fuentes y cualquier persona con memoria o con interés serio en la cuestión puede informarse.
Es verdad que en los últimos cinco años este porcentaje de acuerdo ha disminuido, pero este hecho no refuta la máxima: El partido conservador catalán y el PNV han sido aliados y sostén del sistema político constitucional español tras la transición y ni el PSOE ni el PP, grandes partidos constitucionalistas, han dudado en aliarse, negociar y conceder prebendas a ambos. Supongo que algo habrá que agradecerles, ¿o no? ¿Acaso no se conocía en Madrid hace años la corrupción en Cataluña? Si incluso Maragall lo hizo público en el Parlamento Catalán: El famoso “Su problema es el tres por ciento”. Pueden buscar el video en internet ¿Por qué no se investigó entonces? Respondan ustedes mismos.

¿Cuándo se rompió está relación? ¿Se rompió el amor de tanto usarlo? ¿Cuándo la burguesía catalana, el “seny” catalán, se echó en manos de los radicales independentistas de izquierda? ¿Cuándo el PP descubrió que los nacionalistas catalanes eran unos corruptos y unos dictadores? Teorías e hipótesis se pueden encontrar muchas últimamente en la prensa. Desde luego, puede sugerirse un cambio demográfico y un trasvase de voto que ha hecho al nacionalismo conservador catalán muy vulnerable y lo ha obligado a acercarse a las facciones más independentistas. También, podemos suponer que la imposibilidad de ambos partidos de buscar un equilibrio y tapar las cloacas de su corrupción los ha obligado a girar hacía su espectro más radical para salvarse, dando así oxígeno a los más radicales de ambos bando y obligando a los más ingenuos a tomar partido.

Me voy a mojar, mi posición sobre la cuestión se reduce a cuatro puntos:

1) El parlamento catalán no tiene ninguna legitimidad, ni base legal, para declarar la independencia con poco más del 55% de diputados pro-independentista y con menos del 50% de la población que los apoye según las últimas elecciones, exactamente el 47%. ¡Ninguna! Tampoco la consulta del 1-O tiene ningún sentido. La indigencia intelectual de los líderes independentista es penosa, de los otros prefiero no hablar. La entrevista a Puigdemont en tv daba vergüenza ajena.

2) Es posible que el estado esté obligado a responder legal y policialmente a la iniciativa independentista. ¡No hay democracia sin el respeto a la Ley! Pero no nos equivoquemos, la fuerza de la Ley no basta para construir una nación. Por sí sola la Ley no soluciona absolutamente nada, o no soluciona nada a medio y largo plazo. ¿Vamos a dejar 10.000 policías indefinidamente en Cataluña? Un estado de derecho debe ser aceptado y la ciudadanía debe identificarse con el mismo para que éste pueda sobrevivir. La necesidad de la fuerza ya es signo de debilidad. Por lo tanto, algo más habrá que hacer.

3) El parlamento catalán con una gran mayoría de diputados a favor de alguna consulta acordada sobre la independencia (casi el 60% según las últimas elecciones) está totalmente legitimado para solicitarla y el resto de España, especialmente los partidos constitucionalistas, harían bien en aceptar la idea antes de que sea tarde.

4) La crisis de Cataluña y la ruptura total con el nacionalismo burgués catalán, esencial hasta ahora para mantener la estabilidad, es un nuevo signo de la quiebra del orden constitucional que se estableció con la transición. Hay que reformar la Constitución y repensar el país. Es complejo, pero no hay otra salida. Con generosidad e inteligencia se puede hacer. La ley, la Constitución hay que respetarla, pero no puede ser utilizada eternamente como una barrera contra cualquier cambio. O se acepta este hecho con valentía y arrojo o vamos al desastre.

“Para que la ley humana sea justa y pueda obligar no basta la voluntad del legislador, sino que es menester que sea útil y sirva a la república y acompasada a lo demás… si la ley no es útil a la república, ya no es ley”

Fray Francisco de Victoria, Orden de Predicadores. “Del derecho natural y de gentes”, siglo XVI)

Pues eso, lo que dijo Fr. Francisco de Victoria que no parece un radical de izquierda.

Pero claro, más fácil que todo esto es que usted se envuelva a en una bandera: Puede elegir entre la estelada y la española. Ahora, tenga en cuenta que cuando las banderas se utilizan para envolverse se pudren rápidamente y empiezan a oler, especialmente si lo que esconden es corrupción política y económica y sobre todo, que es casi lo más grave, pobreza intelectual. Yo comprendo que se pueda ser independentista, lo comprendo, pero no lo comparto. Ninguna ideología nacionalista es compatible con mis principios y me siento orgulloso del himno andaluz “Por España y la Humanidad”. Pero que te dejes guiar por un grupo político que ha estado robándote delante de tus narices, no lo entiendo. Lo mismo digo por el otro lado. En las últimas semanas, aunque no se hable de ello, siguen imputando y enjuiciando a miembros del partido que nos gobierna. La lista es interminable. Qué razón tenía Samuel Johnson, un ilustrado liberal británico, cuando dijo que “el patriotismo es el último refugio de los canallas.” Estamos plagados de canallas que nos van a llevar a una verdadera tragedia como ya lo hicieron otros ineptos desde tiempos de Fernando VII hasta el siglo XX.

¡Qué alegría ver tanta bandera española por las calles! Me pregunto por qué no se ven más a menudo. Pero si parece que juega la selección… También estarán muy felices los independentistas al observar Barcelona plagadas de esteladas. ¡Cuánto colorido! ¿Acaso no nos damos cuenta que los desastres más oscuros de la humanidad han venido precedidos de una gran profusión de banderas y una evidente tergiversación del lenguaje? ¿En qué pensaban unos ciudadanos y ciudadanas al despedir a las fuerzas de seguridad con gritos de “a por ellos” como si fueran legiones que van a luchar contra los bárbaros? Y encima lo graban y lo cuelgan. ¡Qué alegrón se tuvo que llevar Ana Gabriel y qué éxito entre los independentistas! Algunos afirman que en Cataluña los políticos independentistas han comido el coco a los jóvenes. ¡Pero si no hace falta! Ya tenemos a algunos familiares de la Policía Nacional y la Guardia Civil para demostrarles de la forma más eficaz a los jóvenes que Cataluña, de facto, es otro país. ¡Y encima sin gastarse un duro!

Siento vergüenza de mí mismo y de los españoles, incluido los catalanes, se sientan o no se sientan españoles, ¡me da igual! La Patria es un lugar donde sentirse orgulloso de ser Humano y hoy en día en España hay demasiada mezquindad, demasiado odio, demasiado verbo inflamado, demasiado estilo canallesco que no augura nada bueno. En cualquier caso, lo que venga nos lo mereceremos.

Hoy, por ejemplo, me siento más canadiense que español. Sin alharacas, discretamente, han acogido con eficacia el cupo correspondiente de refugiados que los acuerdos internacionales les tenían asignados, ¡27.000 personas dignamente acogidas¡. ¡El único país que lo ha hecho! Sin embargo, aquí…. Bueno para qué hablar de aquí, estábamos en otras cosas.

También me siento mexicano. El pueblo mexicano está dándonos una lección de coraje, solidaridad y rebeldía. Hasta cierto punto el terremoto los ha despertado. Jóvenes han tomado la iniciativa en la formación de los equipos de salvamento y en la organización de las ciudades ante la pasividad y corrupción de los distintos gobiernos. Se han percatado que sólo ellos pueden levantar el país. Cuando es la generosidad la que gobierna un país entonces los símbolos de ese país no limitan, no se blanden en contra de nadie como un arma, no hay que defenderlos porque se defienden solos. Cobran vida, te engrandecen y te emocionan, incluso a los que han nacido a miles de kilómetros. Espero que ese coraje no se apague con el paso del tiempo o la haga lentamente.

¡España, defiéndete de los españoles! ¡Nosotros hechizados por unos descerebrados ya te hemos abandonado como lo hicimos en otras ocasiones en tu larga historia! Sólo tú, retemblando en tu centro, puedes despertarnos y librarnos de los líderes que nos ciegan y que han urdido tu condena. ¡Tiembla! ¡Tiembla y derríbalos! ¡España necesita un terremoto!

El valor de la diferencia I. Biodiversidad

 

(Conferencia impartida en Caleruega, Burgos, en el XLV Encuentro de la Familia Dominicana)

Hoy en día la humanidad comparte un mismo espacio simbólico virtual gracias a las tecnologías de la comunicación, internet, y al desarrollo de los medios de transporte. Sin embargo, al mismo tiempo, sigue conservando las características específicas de cada grupo cultural: creencias, valores, significados, etc. Es más, incluso podríamos decir que existe una búsqueda de las identidades primitivas como mecanismo de defensa ante la globalización. Este fenómeno tan complejo supone un gran reto.
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El valor de la diferencia II: Diversidad socio-cultural

Tan cierto como que somos seres biológicos es que somos seres culturales. El conflicto entre cultura y biología para comprender la conducta de los seres humanos, lo biológico frente lo sociocultural, es totalmente falso. A mí me gusta decir que somos seres culturales gracias a nuestra configuración biológica y que al mismo tiempo la cultura también modifica nuestra biología. La moderna ciencia de la epigenética nos demuestra que nuestro medio ambiente, en contra de lo que se pensaba, modifica la actividad del ADN. Además, la forma de entender la biología es siempre cultural. La ciencia es parte de la cultura.
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Adictos al porno

La Real Academia de la lengua define la pornografía como la “presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación”. La pornografía implica la ausencia de distancia, la muestra de procesos corporales de carácter íntimo de forma pública. La pornografía desvela nuestros cuerpos, y los cambios en ellos acontecidos durante la práctica del sexo, en primer plano y a un nivel, podríamos decir, casi microscópico. Evidentemente, la producción y comercialización de la pornografía tiene, entre otros, motivos mercantiles. En definitiva, es un gran negocio.
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“SYMB”. Síndrome del Hombre y la Mujer Burbuja: Manual diagnóstico

Como algunos de vosotros sabéis estoy viajando frecuentemente a Paris en los últimos meses. La tapadera es un encuentro internacional de expertos en psiquiatría, psicología y medicina forense en la prestigiosa “Escuela Superior de Estudios Sociales”. La verdad es que,  lo confieso porque para dos o tres que leen mi blog no creo que vaya provocar un conflicto internacional, la Organización Mundial de la Salud está celebrando reuniones urgentes ante la epidemia de un síndrome psicopatológico que el Dr. Lindemberg ha denominado el “Síndrome de los hombres burbujas”  (Syndrome of Men-Bubbles) (a partir de ahora me referiré al síndrome por su acrónimo en inglés “SYMB”).
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Los cruzados arrojaban cabezas dentro de las ciudades, hoy las catapultas no son necesarias (primera parte)

Cuentan las crónicas que los cruzados dirigidos por Godofredo de Bouillon en el asedio de Jerusalén catapultaron cabezas de musulmanes capturados dentro de la ciudad para aterrorizar y debilitar la moral de los defensores. Hoy en día se siguen catapultando cabezas, sólo que no son necesarias catapultas. Hay métodos muchos más eficaces para extender el terror: Youtube y la falta de auto-control de los mass media. Los yihadistas lo saben y son expertos.
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La salud mental nos incumbe a todos: 10 de octubre, día de la salud mental

El que sea necesario un día para llamar la atención a nivel internacional sobre alguna cuestión es una señal de que algo no va bien. En un principio puede parecer que este día está creado sólo para reivindicar los derechos de las personas que sufren algún trastorno mental. Siendo cierto, cometeríamos un error si pensáramos que estamos exentos de padecer algún problema psicológico.
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