Relatos, cuentos y patrañas

Desde hace unos años venimos oyendo con mucha frecuenta un sustantivo: “relato”. Normalmente escuchamos esa palabra en tertulias, informativos o en declaraciones de políticos. La inflación del uso de esa palabra, “relato”, ha aumentado de forma exponencial. Es casi  imposible no oírla en las últimas semanas debido a la riña por el relato sobre la culpabilidad de la celebración de las nuevas elecciones.
Yo llevo toda mi vida profesional estudiando y analizando relatos, historias y narraciones.  Los seres humanos cuando entramos en crisis regresamos a nuestras historias de vida, primero para intentar descubrir qué nos está pasando y, después, para reconstruirlas, para dotar de sentido a nuestras experiencias y seguir adelante con nuestras vidas.  Todos somos escritores. Una forma de ayudar a las personas en situaciones vulnerables es acompañarlas en su tarea de reconstrucción de sus historias para que abran puertas a nuevos significados. Llevo más de quince años oyendo relatos de personas con trastornos mentales graves, mujeres víctimas de violencia de género, emigrantes, etc. Personas que luchan por sus vidas transformando sus relatos.
Por eso cada vez que escucho esa palabra, que para mí es sagrada, en el contexto de la política actual, me parece un sacrilegio. No me parece que la altura intelectual y moral de las personas que componen nuestra clase política sea digna de lo que significa un relato, una narración. Cada vez que la escucho en un informativo o una tertulia siento cierta irritación unida a la frustración ante el cinismo de nuestros representantes.
He decidido hacer algo. Propongo que cambiemos el sustantivo por otro. La lengua española es muy rica. No puedo permitir más esta continua blasfemia. Primero pensé en sugerir el uso de la palabra “cuento”. Pero lo deseché rápido. Si por lo menos nuestros políticos nos contaran unos buenos cuentos, tendría un pase. La palabra “cuento” remite a la ficción. Y la ficción no merece verse mezclada con nuestros políticos. La ficción no tiene nada que ver con la mentira. Como decía Antonio Machado “la verdad también se inventa”. En la literatura hay mucha más verdad que en la realidad. Entonces pensé que no, no, ¡la literatura, la tradición cuentista de Cortazar, Borges, Chejov y tantos otros no merece ser mancillada al verse relacionada con las patrañas de nuestros políticos! Y así, como en una epifanía, hallé la palabra: patraña. ¡Qué gran palabra! ¡Patraña! Rezuma españolidad por los cuatro costados. ¡Cómo suena!

De acuerdo con la RAE patraña es cualquier invención urdida con propósito de engañar. La patraña, en mi opinión, siempre está imbricada con el cinismo, tan propio de nuestros políticos. Algo así, como si el hacedor de la patraña pensara: sé que sabes que te estoy contando una gran mentira pero no puedes hacer nada, así que te la tienes que tragar. Los relatos y los cuentos no tienen nada que ver con las patrañas. Si utilizáramos este término nos acercaríamos más a la realidad. Hagamos un pequeño experimento discursivo:

En el diario el País del pasado 18 de septiembre leíamos bajo el titular “La falta de acuerdo entre los partidos obliga a otras elecciones” lo siguiente:
“Cuatro meses de batalla por el relato concluyeron en un rotundo fiasco. La legislatura está moribunda y el propio presidente en funciones, Pedro Sánchez, dio este martes por hecho que los españoles serán llamados a las urnas de nuevo el 10 de noviembre, concluida la fallida ronda de consultas del Rey”
https://elpais.com/politica/2019/09/17/actualidad/1568739398_032538.html

Veamos cómo queda con el cambio:
“Cuatro meses de batalla por la patraña concluyeron en un rotundo fiasco. La legislatura está moribunda y el propio presidente en funciones, Pedro Sánchez, dio este martes por hecho que los españoles serán llamados a las urnas de nuevo el 10 de noviembre, concluida la fallida ronda de consultas del Rey”

Sí, sin lugar a dudas, más cercano a la realidad.

Psicología DADA o cómo acabar con la psicología académica

Hace algún tiempo acudí a la defensa de una tesis y llegué a la triste convicción de que la psicología académica se encuentra en franca decadencia y que lo mejor que podemos hacer, para ahorrarle sufrimiento, es rematarla. Rematarla y esperar a que renazca en otro lugar y en otro momento libre de tanta vacuidad e insignificancia. No sería necesario utilizar un método cruel como el estrangulamiento, no sería nada personal. Lo haríamos por el bien de la razón crítica, cuyo templo es la Universidad, y que la psicología se ha empeñado en destruir. Un pelotón de fusilamiento en ejecución pública bastaría.

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14/2: Desmitificando el amor romántico

Una de las representaciones sociales más influyente en nuestra sociedad es la del amor romántico. ¡Atención! Con romántico no me refiero al movimiento literario y filosófico que surgió en centro Europa al final del siglo XVIII y XIX. Me refiero, principalmente, al tipo de relación humana que los griegos denominaron “Eros”. En relación con el amor romántico tenemos innumerables obras literarias y películas. De hecho, podemos decir que el amor romántico corresponde a un género literario.
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La motivación en el deporte y en la vida: ¿Qué hace que sea eficaz un discurso?

Se puede quitar a un general su ejército,
pero no a un hombre su voluntad

(Confucio)

Hace unos días todos vimos, al menos todos a los que nos gusta el fútbol, la final de la copa de la UEFA (o Europa Ligue como se dice ahora). El Sevilla F.C tras una primera parte claramente inferior al Liverpool, reapareció en la segunda parte convertido en otro equipo. ¿Qué pudo pasar en el vestuario para tal cambio de actitud y energía? Me pregunta un amigo. Que no se preocupe quien no sea aficionado al fútbol. Este artículo no está dedicado al mismo, aunque el deporte, como metáfora de la vida, sí que lo será.
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Voluntad de creer

Unas semanas atrás me encontré con una antigua compañera de facultad. Fue en una librería, nos interrumpimos el paso mientras explorábamos unos estantes, al levantar la mirada nos reconocimos. Siempre me han gustado los tropiezos en las librerías o bibliotecas. Verónica, así se llama, no fue una alumna popular. Sigue leyendo

Los zombis y otros mitos apocalípticos: El fin del mundo está cerca

Cada vez que veo en algún medio de comunicación, y desgraciadamente es muy frecuente, imágenes de grupos de inmigrantes desesperados y exhaustos intentando evadir una valla, un muro o escurrirse bajo una alambrada, indiferentes al dolor, que sin lugar a dudas cuchillas y alambres les deben causar, pisándose unos a otros e imparables a pesar de las fuerzas de seguridad y el ejército, me acuerdo de la figura del zombi.

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