El sadismo y el masoquismo como forma de olvido de sí mismo

 

Te levantas una mañana, respiras y te sientes vivo, consciente de ti mismo y del mundo de posibilidades que se abre ante ti. Pero lo que acompaña a esa sensación no es un sentimiento de bienestar, sino todo lo contrario: una sorda y difusa angustia, una especie de tedio, soledad y cansancio.
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