El sadismo y el masoquismo como forma de olvido de sí mismo

 

Te levantas una mañana, respiras y te sientes vivo, consciente de ti mismo y del mundo de posibilidades que se abre ante ti. Pero lo que acompaña a esa sensación no es un sentimiento de bienestar, sino todo lo contrario: una sorda y difusa angustia, una especie de tedio, soledad y cansancio.
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Adictos al porno

La Real Academia de la lengua define la pornografía como la “presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación”. La pornografía implica la ausencia de distancia, la muestra de procesos corporales de carácter íntimo de forma pública. La pornografía desvela nuestros cuerpos, y los cambios en ellos acontecidos durante la práctica del sexo, en primer plano y a un nivel, podríamos decir, casi microscópico. Evidentemente, la producción y comercialización de la pornografía tiene, entre otros, motivos mercantiles. En definitiva, es un gran negocio.
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“SYMB”. Síndrome del Hombre y la Mujer Burbuja: Manual diagnóstico

Como algunos de vosotros sabéis estoy viajando frecuentemente a Paris en los últimos meses. La tapadera es un encuentro internacional de expertos en psiquiatría, psicología y medicina forense en la prestigiosa “Escuela Superior de Estudios Sociales”. La verdad es que,  lo confieso porque para dos o tres que leen mi blog no creo que vaya provocar un conflicto internacional, la Organización Mundial de la Salud está celebrando reuniones urgentes ante la epidemia de un síndrome psicopatológico que el Dr. Lindemberg ha denominado el “Síndrome de los hombres burbujas”  (Syndrome of Men-Bubbles) (a partir de ahora me referiré al síndrome por su acrónimo en inglés “SYMB”).
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La historia de María

Todos los hechos narrados son reales. No obstante los nombres propios de personas y lugares han sido cambiados.

Cuando María entró con aire decidido en la sala del Ayuntamiento, donde celebrábamos un taller de control de estrés para cuidadoras, rápidamente llamó mi atención. Primero porque era alrededor de 20 años más joven que la media de las mujeres que participaban en el taller. Y segundo, porque, a pesar de los 45 minutos tarde de su llegada, tras lanzar una lenta mirada general al público con aire escrutador, se sentó en la primera fila con seguridad. María resultaba atractiva. Vestía de forma jovial con blusa y pantalones de colores, que contrastaba con la mayoría de las prendas negras que las mujeres del pueblo de más edad vestían. Yo estimé que debería tener entre 35 y 40 años. No más.
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